Ya conocía yo el afán nacionalista irlandés pero nunca creí que pudiera llegar a tales extremos. Y es que una cosa es organizar una banda armada y otra muy distinta es saltarse las clases del instituto por jugar al hurling. Aunque quizá lo del hurling no sea nacionalismo sino algo extraño que no acabo de entender.
Como algunos ya sabréis, paso mi tiempo libre dando clases de español a unos chavales de secundaria en la verde Irlanda. Bueno, más bien me dedico a intentar explicarles que en España no todo es siesta y Salú (versión lugareña de Salou). Y aunque el país y muchas de las costumbres no son nuevos para mí, el sistema educativo no deja de sorprenderme. Resulta que aquí el director del centro pinta. ¡Y vaya que si pinta! De hecho, tiene capacidad de ofertar (o no) asignaturas a su antojo (con límites, claro, y sin tocar el irlandés, única asignatura obligatoria en todos los cursos a lo largo y ancho de la República). Así, si el director es de ciencias, los idiomas probablemente brillen por su ausencia, y viceversa. Pues bien, ¡a mi director le molan los deportes! Eso significa que los alumnos pueden jugar a lo que toque en ese momento en vez de ir a clase. ¡Toma ya!
Los primeros días no entendía por qué faltaba tanta gente a las clases pero mi abrumamiento de recién llegada hizo que no prestara mucha atención. Me resultaba curioso que todos los chavales estuvieran en clase con sus respectivas mochilas y palos de hurling (algo parecidos a los de hockey). De hecho, el otro día tuvimos un simulacro de incendio, con bomberos incluidos, en el que se dijo a los alumnos que dejaran sus pertenencias en las clases, salieran ordenadamente, bla, bla, bla... ¡Si hombre! ¡Allí iban a dejar ellos su palo! ¡Las narices! Pero el colmo de los colmos llegó el otro día, cuando faltó media clase de quinto curso (lo que en España sería 1º de bachiller). Al preguntarle a la profesora por qué no les ponía falta a los ausentes, me dijo que es que estaban jugando al hurling. Por un momento pensé que la expresión "jugar al hurling" podía ser polisémica y referirse a algún tipo de enfermedad contagiosa como la varicela o algo así. Pero no: "jugar al hurling" significa jugar al hurling. Si, amigos, aquí es normal no ir a clase por estar en un partido o bajando el río en canoas o haciendo cualquier otra chorrada por el estilo y todos tan contentos (de hecho, los padres están encantados). Es más, cuantos más partidos ganen, más prestigio y popularidad gana el colegio y más alumnos querrán matricularse el curso que viene. ¿Flipante o no? Y yo me pregunto: ¿conocía mi destino en profundidad aquél que votó en la encuesta?
Y luego hablan de los argentinos y su devoción por el fútbol...
Como algunos ya sabréis, paso mi tiempo libre dando clases de español a unos chavales de secundaria en la verde Irlanda. Bueno, más bien me dedico a intentar explicarles que en España no todo es siesta y Salú (versión lugareña de Salou). Y aunque el país y muchas de las costumbres no son nuevos para mí, el sistema educativo no deja de sorprenderme. Resulta que aquí el director del centro pinta. ¡Y vaya que si pinta! De hecho, tiene capacidad de ofertar (o no) asignaturas a su antojo (con límites, claro, y sin tocar el irlandés, única asignatura obligatoria en todos los cursos a lo largo y ancho de la República). Así, si el director es de ciencias, los idiomas probablemente brillen por su ausencia, y viceversa. Pues bien, ¡a mi director le molan los deportes! Eso significa que los alumnos pueden jugar a lo que toque en ese momento en vez de ir a clase. ¡Toma ya!
Los primeros días no entendía por qué faltaba tanta gente a las clases pero mi abrumamiento de recién llegada hizo que no prestara mucha atención. Me resultaba curioso que todos los chavales estuvieran en clase con sus respectivas mochilas y palos de hurling (algo parecidos a los de hockey). De hecho, el otro día tuvimos un simulacro de incendio, con bomberos incluidos, en el que se dijo a los alumnos que dejaran sus pertenencias en las clases, salieran ordenadamente, bla, bla, bla... ¡Si hombre! ¡Allí iban a dejar ellos su palo! ¡Las narices! Pero el colmo de los colmos llegó el otro día, cuando faltó media clase de quinto curso (lo que en España sería 1º de bachiller). Al preguntarle a la profesora por qué no les ponía falta a los ausentes, me dijo que es que estaban jugando al hurling. Por un momento pensé que la expresión "jugar al hurling" podía ser polisémica y referirse a algún tipo de enfermedad contagiosa como la varicela o algo así. Pero no: "jugar al hurling" significa jugar al hurling. Si, amigos, aquí es normal no ir a clase por estar en un partido o bajando el río en canoas o haciendo cualquier otra chorrada por el estilo y todos tan contentos (de hecho, los padres están encantados). Es más, cuantos más partidos ganen, más prestigio y popularidad gana el colegio y más alumnos querrán matricularse el curso que viene. ¿Flipante o no? Y yo me pregunto: ¿conocía mi destino en profundidad aquél que votó en la encuesta?
Y luego hablan de los argentinos y su devoción por el fútbol...
2 comentarios:
Por fin alguien cuenta la vida diaria de uno de los nacionalismos mas potentes de la cansada europa. O sea que se fomenta que esten en forma y hablan irlandes.... Dios mio querida empiezo a babear imaginando un ejercito de almogavares jovenzuelos charrando en aragones y portando a todas horas una pesada "barra aragonesa" . Q espaldas, q todo !!!!!
entalto lo baixo!
sofia haz cosas más cortas
ve al grano,(de arroz) ja!
Actualicé, oe oe
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