
Hoy ha subido el euribor. No me preguntéis lo que es porque no tengo ni idea. Solo sé que cada vez que sube, la Conchi se cabrea. Y cuando la Conchi se cabrea, se cabrea de verdad. Siempre seguimos el mismo ritual: me llama, la voy a buscar y empieza el desfile de pintas.
Nos contamos lo mismo de siempre salvo alguna novedad que otra y siempre, siempre, llegamos a la misma conclusión: en Dublín no hay euribor (y si lo hay, nunca lo hemos visto).
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