sábado, 24 de mayo de 2008

Un empujón




Todos tenemos un reloj biológico. El mío debe de ser de cuerda porque de vez en cuando se para. A veces me atasco, mis articulaciones somatizan el bloqueo mental. Y ahí me quedo. Si el parón es leve, con un poco de tres en uno voy funcionando. Ahora bien, si la avería es más grave, necesito un empujón y ya suele venir todo rodado. Como la batería de los coches, una vez empujada y habiendo echado a andar, me recargo sola. Pero necesito ese empujón.


Las manos que me empujan suelen esperar un poco atentas, como ocurre con el peque en la rampa del garaje, no sea que me caiga. O no sea que tengan que darme otro impulso más para coger carrerilla.

1 comentario:

anchuelix dijo...

jeje ya sabes q a mi me cuesta poco darte ese empentón.... de hecho a veces me parece que funcionamos así.... desde luego sino nos cargamos con algo tenemos q funcionar, no????

besote